Historia

Esta es la historia de un sueño que hoy, transcurridos más de 35 años, comienza a convertirse en realidad. Es el sueño de Manolo y Carmen, él nacido en Piornedo y ella en Vilarello (dos de las aldeas más bellas y remotas, situadas en pleno corazón de los Ancares) que, como tantos otros, allá por los años 70 y muy jóvenes, deciden emigrar llevando consigo —como buenos gallegos que son— el peso de la morriña y el amor por sus pueblos.

La suerte o el destino hará que los dos terminen en Barcelona (principal destino de los emigrantes de esta zona en aquella época) y allí comiencen una relación que terminará en matrimonio en 1975. Los dos trabajaban en la cadena de montaje de 2 multinacionales; sus vidas transcurrían con normalidad y comodidad en Barcelona junto con muchos de sus familiares y amigos, también emigrantes en la Ciudad Condal. Estaban muy a gusto, pero algo ya rondaba por sus cabezas… Manolo que era (y es) un enamorado de su pueblo, por el que sentía (y siente) gran debilidad, tenía muy claro que no se jubilaría en una fábrica… Un año más tarde nacería su primer hijo Roberto y casi tres años después la niña, Mireia.

Manolo y Carmen

Hubo un momento puntual que marcó un punto de inflexión en sus vidas, cuando en 1977 se emitió por televisión un programa sobre Piornedo y los Ancares. En aquel programa se presentó a esta tierra y a sus gentes como habitantes de un lugar prácticamente tercer mundista e inhóspito, algo que les dolió y que hizo que sus inquietudes cobraran forma.

Tenían muy claro que su tierra natal no era un lugar en el que abundasen las comodidades, pero tampoco era ese lugar que vieron reflejado en el reportaje.

Acompañado por su mujer y sus hijos (todos ellos amantes de la montaña y de la naturaleza en general) solían «escaparse» a visitar los Pirineos y aunque sabía que su tierra natal no era comparable con ésta en muchos aspectos; altitud, extensión, desarrollo…, veía que, en otros muchos «sus» Ancares no tenían nada que envidiar. La Sierra de Ancares… pequeño rincón, punto de unión de Galicia, León y Asturias, últimas estribaciones occidentales de la Cordillera Cantábrica… era y es, aún hoy, un lugar prácticamente virgen y por descubrir, lleno de encanto con sus viejas y desgastadas montañas que rondan los 2000m, sus bosques de mil colores en otoño, su gran diversidad y variedad de flora y fauna, sus múltiples riachuelos de agua cristalina, su riqueza patrimonial y cultural con sus pallozas y hórreos (viviendas y construcciones prerrománicas), o sus gentes y su lengua (con un gallego mezcla de leonés y asturiano).

Aquel programa y aquella reflexión fueron el principio de todo… Nunca fue por ánimo de lucro sino el amor por su tierra lo que hizo que en el año 1979 Manolo abandonase su puesto de trabajo en la fábrica y volviese a Piornedo para intentar llevar a cabo su sueño… levantar un pequeño Hostal en su pueblo natal.

Montar un negocio, por pequeño que sea, no es tarea fácil, pero montarlo en una aldea remota como Piornedo a finales de los años 70 multiplicó las dificultades.

Ni que decir tiene que fue muy duro dar los primeros pasos, puesto que, a la dificultad de empezar a desarrollar una iniciativa en un sector que desconocía por completo, se unían todos los trámites burocráticos necesarios —permisos, proyectos, licencias… tan desconocidos para él en aquel momento— en un lugar muy alejado de las administraciones y en el que, por aquel entonces, sólo visitaba algún montañero que otro (de los que Manolo llama «auténticos de verdad», porque sólo el hecho de llegar a Piornedo en aquella época ya era meritorio). A todas estas complicaciones se le añadía el hecho que mayor dificultad le entrañaba, tener que hacerlo alejado de su familia, puesto que su mujer y sus hijos, muy pequeños aún, continuaban en Barcelona.

En ese compás de espera en el que los trámites burocráticos iban tomando forma para poder poner en marcha la obra, Manolo regresaba durante temporadas a Barcelona para estar con los suyos y trabajar. Buscaba trabajos temporales que le permitiesen viajar a menudo a Galicia para ver como iba avanzando “su sueño”. En ese tiempo trabajó en una fábrica de embutidos, vendiendo enciclopedias, etc, siempre combinando su trabajo en Barcelona con su proyecto de vida en Galicia. Entre tanto Carmen estuvo siempre con sus hijos y trabajando, sin duda alguna, ella fue el gran apoyo de Manolo y parte más que fundamental para la consecución del sueño.

Manolo y Carmen

Por fin llegó el día, en un mes de Junio del año 90, después de muchos años de sacrificio, trabajo y esfuerzo pero también mucha ilusión, toda la familia estuvo lista para desplazarse definitivamente a Galicia. Roberto comenzaría en Lugo el Instituto, Mireia continuaría en el colegio y el nuevo trabajo de Carmen y Manolo sería sacar adelante todo aquello por lo que llevaban luchando desde hacía 10 años… comenzaba una nueva vida para todos.

El 16 de diciembre de 1990 es inaugurado oficialmente el Hostal Piornedo… y hasta hoy.

Gracias al duro trabajo desempeñado, continuamos mejorando y tratando de prestar el mejor servicio a todas las personas que nos quieran visitar. Nuestra categoría de Hotel es el premio a su fidelidad y confianza.

Están invitados a nuestra casa, a nuestro Hotel,… a nuestro sueño.