Flora

Este área se caracteriza de forma general por importantes masas forestales situadas en las umbrías y compuestas de roble albar (Quercus petraea), abedul (Betula pubescens) y acebo (Ilex aquifolium) con un importante sotobosque y especies asociadas como avellano (Corylus avellana) y serbal de cazadores (Sorbus aucuparia). Las solanas, sin embargo, han sufrido de forma importante la acción del fuego y de la explotación forestal; a pesar de ello, se conservan todavía buenas representaciones forestales compuestas principalmente por robledales (Quercus petraea en las zonas más húmedas y/o altas, Quercus pyrenaica en las zonas medias y Quercus robur en las zonas de menor altitud). En los últimos años en estas zonas de orientación sur se han llevado a cabo importantes acciones de regeneración del hábitat englobadas en su mayor parte dentro de un Proyecto LIFE de la Unión Europea. Los bosques de solana mejor conservados se encuentran en Vilarello de Donís y Cañón de Rao. Por lo general, en los fondos de valles se localizan importantes masas de castaños salpicadas por numerosos prados. Las zonas supraforestales presentan buenas representaciones de hábitats de montaña donde destacan las formaciones de arandaneras en Piornedo, Corno Maldito y Pena Rubia, de gran importancia para la fauna de Ancares.

La Serra dos Ancares conserva importantes valores naturales representados en importantes formaciones forestales y una rica fauna asociada.

La evolución de la cubierta forestal en Ancares está influenciada por la presencia humana y los usos asociados a ésta; además de la actividades tradicionales de ganadería y agricultura, que modelaron enormemente el paisaje haciendo disminuir la cubierta vegetal durante siglos, se produjeron algunas actividades que favorecieron la deforestación de la comarca como fueron las herrerías, grandes consumidoras de leña (llegó a haber en el SXVIII 12 herrerías en funcionamiento) y la explotación forestal durante el SXX. Esta explotación comenzó a principios de siglo, aguantando hasta mediados cuando la inaccesibilidad de la comarca y la entrada de madera más barata hizo poco rentable su explotación. En ese período fueron talados miles de árboles algunos de los cuales permanecen aún hoy (la finalización de la explotación determinó que parte de la madera talada no se sacara del monte) como testigos de tiempos pretéritos.

Sin embargo, el abandono del medio rural que comenzó a mediados del siglo pasado determinó la lenta regeneración de la cubierta forestal, hecho evidente hoy en día; por otra parte, también en este período comenzaron los cultivos forestales con coníferas –casi exclusivamente en la parte baja de la comarca de Ancares- que supusieron una modificación de los usos del monte habituales hasta entonces y una modificación del paisaje natural característico de estos montes.

El avance del monte y del matorral a costa de los pastizales para el ganado y de los cultivos que se produce por el abandono del medio rural y la emigración supuso la proliferación de los incendios forestales como medio para el mantenimiento de los pastos.

Como resumen se puede afirmar que la Serra dos Ancares, y concretamente su zona alta, conservaron importantes valores naturales representados en importantes formaciones forestales y una rica fauna asociada; en la actualidad y desde hace más de dos décadas se está produciendo una importante regeneración del medio natural, estando en avance la superficie forestal por efecto del abandono del medio rural.